viernes, 9 de diciembre de 2011

Lo mismo nos han vendido el pesimismo como una actitud que nos haga perder la esperanza. A lo mejor lo apropiado es ser un cantar a los posibles cada vez que se abre la boca. Pero mentir provoca náuseas. Los borrachos acaban potando por eso. Bastaría encontrar el momento para quebrar la cadena de decepciones perpetua. Perpetua como algo que hemos hecho y no se pude olvidar. Pero ser otra persona no puede ser tan difícil. Dicen que los actores creen ser sus personajes, y que mueren declamando mientras visten un traje amarillo. Como un jilguero. Si pudiera sentarme ahora en la barandilla de la playa de San Lorenzo y ver el mar. Y a ese perro, el perro eterno que va como un fantasma, persiguiendo algo que no alcanzo nunca a ver, horadando sin embargo la tierra. Antes de que sus huellas las borre el agua. Perro discreto. Eso era lo que quería decir.

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