miércoles, 2 de mayo de 2012

Insomnio

Los historiadores nos volveremos inevitablemente locos. 

La razón de escribir a estas alturas de la noche: insomnio inexplicable y proceso de redacción de un trabajo sobre la Iglesia y la guerra civil. Comencemos:

Según Bartolomé Bennassar, "le soulèvement du 18 juillet n'avait aucun contenu religieux". Esta tesis se apoya en:

1) Falange de las JONS era una organización política de carácter laico. Sólo la unión con la Comunión Tradicionalista introdujo en ella la dimensión religiosa.
2) En Marruecos, Franco era conocido por ser el hombre "sin miedo, sin mujer, sin misa".
3) El bando sublevado obtuvo el apoyo de la Alemania del Tercer Reich, conocida por sus problemas con la Iglesia, realidad respaldada por la encíclica Mit brennender Sorge. 

Por partes:

1) Cierto. Pero el conjunto de fuerzas que formó el bando sublevado no se identificaban en exclusividad con la FE de las JONS; el partido había crecido en los meses que siguieron el comienzo de la guerra civil, eso sí, hasta alcanzar una cifra que rondaba el millón de afiliados. Ahora bien, el decreto que formó FET de las JONS fue realizado por Franco en el transcurso de las conversaciones entabladas con el diseñador político de la facción rebelde, Serrano Suñer, en el 37. En este sentido, la iniciativa nació desde la cúpula de poder, como una hábil  maniobra para dotar a un futuro régimen de principios políticos, inspirados en el partido único de la Italia fascista o la Alemania nazi. A cambio de conservar gran parte de su estrato original, la Falange se sacrificó en la introducción de las ideas católicas y la influencia de la Iglesia. Pero repito, fue una decisión tomada desde las esferas dirigentes, que habían promovido el intento de golpe de Estado: parece inaceptable negar en ellas, así, "contenu religieux". 

2) Cierto. Pero parece mentira que se ignore el desarrollo posterior de su mentalidad, especialmente, si recuerdo bien la biografía del dictador de Juan Pablo Fusi, tras el matrimonio con Carmen Polo. En 1939 Franco era un ferviente católico. "Contenu religieux" de nuevo, maldita sea. 

3) Verdad a medias. La ayuda de la Alemania nazi fue confirmada, casi por sorpresa, el 25 de julio de 1936. En esa fecha, el Reich y la Santa Sede habían firmado un Concordato, para cuya negociación ésta había accedido a la desaparición del partido político Zentrum en 1933. Por tanto, oficialmente, las relaciones no estaban deterioradas. La crítica encíclica de Pío XI apareció en marzo de 1937, ocho meses después de que Franco ya hubiese obtenido la ayuda de Hitler, decisiva en el desarrollo favorable de la contienda para los sublevados. 

Conclusión: el levantamiento del 17-18 de julio del 36 tuvo varias dimensiones, pero resulta imposible negar la religiosa. La búsqueda del apoyo incondicional del Vaticano a la causa de los rebeldes supuso uno de los mayores quebraderos de cabeza para la Iglesia española, llegándose a mutilar un discurso dado por Pío XI en la parte donde realizaba una alusión velada a los crímenes que este bando estaba llevando a cabo. 

A dormir.

No hay comentarios:

Publicar un comentario